La nitrificación afecta a muchas empresas de agua que utilizan cloramina como desinfectante de agua terminado, pero las estrategias tradicionales de control de la nitrificación no siempre son efectivas. Aunque la empresa de servicios públicos puede cambiar de desinfección con cloramina a cloro libre para controlar la nitrificación, los subproductos de la desinfección (DBP) producidos por la cloración libre son tan problemáticos como la nitrificación. Con un mayor uso de cloraminación para cumplir con los requisitos de la Regla de Desinfectantes/DBP, la nitrificación se convertirá en un problema para más empresas de servicios públicos. Skadsen revisó datos históricos sobre la calidad del agua y la ocurrencia de nitrificación en el sistema de agua de Ann Arbor, Michigan, y vio una correlación entre el pH alto y la baja ocurrencia de nitrificación. Si esta correlación se mantuviera durante la operación a gran escala en la planta de agua de Ann Arbor, aumentar el pH del agua tratada podría ser una alternativa relativamente simple para prevenir la nitrificación. Los experimentos exitosos llevaron a la empresa a establecer un objetivo operativo de pH 9,3 para su agua tratada y a realizar una evaluación de ocho años para evaluar los efectos del pH más alto sobre la ocurrencia y el grado de nitrificación. El pH elevado mejoró significativamente el control de la nitrificación pero no la eliminó por completo. Esta experiencia indica que elevar el pH del agua tratada a 9,3 es un paso práctico para controlar la nitrificación, aunque en algunos casos pueden ser necesarios métodos de control adicionales. Incluye 32 referencias, tablas, figuras.