Los sistemas de agua en todo Estados Unidos enfrentan el desafío y el dilema de generar suficientes ingresos para mantenerse estables, sin mencionar los proyectos para mejorar los sistemas o cumplir con nuevas regulaciones. Y hasta que alguien en algún lugar encuentre otra manera, las empresas de agua tienen que aumentar las tarifas para generar fondos adicionales. El autor discutirá dos proyectos de Información Pública: en una de las comunidades, los funcionarios electos aprobaron una nueva ordenanza de tarifas que incluía tarifas aumentadas. En el otro, el aumento de la tasa estaba supeditado a un voto favorable en un referéndum sobre bonos. Curiosamente, las actividades de Información Pública de ambos proyectos fueron prácticamente las mismas. Una sabiduría convencional obsoleta sostiene que si todo lo que se necesita es una ordenanza para cambiar las tarifas, sólo se necesita un programa mínimo de información pública, si es que se necesita alguno. Esta sabiduría convencional es totalmente errónea y si una empresa de agua sigue ese camino, es muy probable que sus clientes se enfaden. La ira se basará tanto en el hecho de que la empresa ignoró las comunicaciones como en el monto real del aumento de tarifas. La comunidad que aumentó sus tarifas mediante una ordenanza abordó su proyecto como si tuviera que contar con la aprobación de los votantes. Según nuestra experiencia, cada aumento de tarifas debería abordarse de esta manera.