La caracterización de la estructura de poros proporciona información importante para predecir el comportamiento de adsorción de carbones activados vírgenes y regenerados. Cuando otros factores, como los grupos funcionales de la superficie o los procedimientos de regeneración, son iguales, la capacidad de adsorber un compuesto se correlaciona bien con el volumen de poros que tienen el tamaño adecuado para contener el compuesto. Al emplear isotermas de adsorción de nitrógeno, se puede monitorear la progresión del desarrollo de los poros de un carbón durante la activación o regeneración. Para este fin también podrían usarse otros adsorbentes, como por ejemplo argón o dióxido de carbono. Un modelo de poros común para interpretar las isotermas de adsorción de nitrógeno ha sido el modelo de Barrett, Joyner y Halenda (BJH). El autor exploró la utilidad tanto de este modelo como del modelo de la Teoría del Funcional de la Densidad, desarrollado en los últimos dos años por Oliver y Conklin. La idoneidad de la regeneración se ha controlado habitualmente mediante la prueba del número de yodo, que es rápida, cómoda y común. El número de yodo se correlacionó bien con la adsorción de compuestos orgánicos pequeños que eran aproximadamente del mismo tamaño que el yodo, pero no se correlacionó bien con la adsorción de compuestos orgánicos más grandes.