Históricamente, la planificación de la transmisión de redes privadas se ha basado en escenarios que reflejan la tecnología vigente en ese momento (principalmente analógica) y los componentes (terminales, conmutadores, instalaciones) disponibles para la red. En América del Norte, esta planificación debía tener en cuenta el plan de pérdidas prescrito por la industria para sistemas de telecomunicaciones multilínea (por ejemplo, para PBX, como se presenta en TIA-4648); esta fue la premisa para desarrollar una guía de aplicación del plan de pérdidas DPBX (TSB-32). Además, esta planificación se vio limitada por el plan de transmisión, así como por los requisitos de interconexión, de la red telefónica pública conmutada (PSTN) de América del Norte. De manera similar, en Europa la planificación debía considerar no sólo los parámetros relevantes de las redes privadas sino también los de las principales redes públicas de los diferentes países. La política de regulación en la mayoría de los países europeos dictaba un manejo rígido de las interconexiones de red, junto con límites, a veces muy estrictos, para los diferentes parámetros de transmisión de llamadas hacia o a través de la red pública. Por último, en la mayoría de los casos, las redes privadas estaban geográficamente limitadas a una sola región o país.