Esta norma establece un procedimiento de ensayo estándar para evaluar la resistencia al deformación permanente de mezclas asfálticas mediante la medición de la resistencia indirecta a la tracción a altas temperaturas. El método se centra en determinar la capacidad del material para soportar cargas repetitivas en condiciones térmicas elevadas, simulando el estrés que sufren las carreteras durante episodios de calor intenso. La prueba implica la aplicación de fuerzas de compresión en ejes diametralmente opuestos de especímenes cilíndricos, permitiendo calcular la resistencia indirecta a la tracción. Los resultados obtenidos proporcionan datos cuantitativos que ayudan a los ingenieros y técnicos a predecir el comportamiento del pavimento bajo tráfico pesado y temperaturas ambientales extremas, facilitando la selección de formulaciones mixtas más duraderas. Este protocolo es esencial para el control de calidad en la producción de materiales asfálticos y para la validación de diseños de mezcla en laboratorios de investigación y desarrollo, asegurando que los componentes utilizados cumplan con los requisitos técnicos necesarios para resistir la formación de huellas de rodadura en la superficie de la vía.
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