Este documento establece un marco técnico fundamental para la armonización de niveles de tensión en sistemas eléctricos a nivel mundial. Su propósito principal es definir una serie de valores normalizados para voltajes nominales, facilitando la interoperabilidad entre equipos y redes de distribución. Al establecer límites claros para aplicaciones en corriente alterna y continua, esta norma sirve de referencia para fabricantes, operadores de red y organismos reguladores. La implementación de estos parámetros busca minimizar conflictos en el diseño de infraestructuras eléctricas y promover la eficiencia en el intercambio internacional de productos energéticos. A lo largo del tiempo, ha sido objeto de revisiones para adaptarse a los avances tecnológicos y a las nuevas necesidades de los sistemas de energía, manteniendo su vigencia como un pilar en la estandarización de la ingeniería eléctrica global.
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