Esta norma proporciona un marco de prácticas y políticas para la infraestructura de clave pública en el ámbito financiero. Establece directrices para el uso seguro y eficaz de las tecnologías criptográficas, enfocándose en aspectos como la autenticación, firma electrónica y confidencialidad de transacciones financieras. Cuenta con orientaciones específicas para entidades de certificación y proveedores de servicios relacionados. Además, aborda cuestiones de seguridad, gestión de riesgos y cumplimiento normativo necesarias en el sector financiero.
*** Tenga en cuenta: esta descripción puede no ser precisa; consulte la documentación oficial.