Este estándar establece criterios para la evaluación y control de la calidad del agua en diversos entornos. Define parámetros específicos que deben cumplirse para garantizar la seguridad y el uso adecuado del agua potable. Incluye requisitos relacionados con la presencia de contaminantes, la gestión de residuos y la protección de ecosistemas acuáticos. La norma proporciona una base para la regulación de actividades que puedan afectar la calidad del agua, como la industria, la agricultura y el uso urbano. Establece límites permisibles para sustancias químicas y biológicas, así como procedimientos para la monitorización y la evaluación continua. Además, aborda aspectos relacionados con la prevención de la contaminación y la protección de la salud pública.
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