Esta norma establece los límites máximos permisibles de sustancias nocivas en el estiércol animal utilizado como fertilizante para cultivos. Su objetivo principal es garantizar la seguridad ambiental y la calidad de los productos agrícolas al regular la cantidad de metales pesados, patógenos y otros contaminantes presentes en el material orgánico devuelto a la tierra. El documento define criterios técnicos específicos que deben cumplir los residuos animales antes de su aplicación en campos de cultivo, proporcionando una guía clara para los productores y gestores agrícolas sobre las prácticas adecuadas de manejo.
Se enfoca en controlar la transferencia de elementos tóxicos desde el suelo hacia los alimentos, protegiendo así la salud humana y los ecosistemas. Las disposiciones incluyen métodos de muestreo y análisis para la determinación de la concentración de dichos componentes peligrosos, asegurando que los procesos de compostaje o tratamiento cumplan con los requisitos de seguridad exigidos. Además, se establece un marco de referencia para la supervisión y el cumplimiento normativo en la gestión de residuos agropecuarios, facilitando la adopción de técnicas sostenibles que integren la economía circular en el sector agrícola sin comprometer la inocuidad de los alimentos producidos.
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